lunes, mayo 02, 2005

Mi padre

Alatriste en la feria del libro de Sevilla


Definitivamente, la carpa Miguel de Cervantes se quedó ayer pequeña ante el poder de convocatoria de Arturo Pérez Reverte. El pabellón que recibe su nombre del genio que ideó al más famoso hidalgo que dio La Mancha se reveló del todo insuficiente ante la avalancha de forofos de otro caballero de armas, capitán de rango y soldado en Flandes, Alatriste. Buena parte del perímetro de la Plaza Nueva ocuparon los seguidores de Pérez Reverte y sus inseparables Juan Eslava Galán y Rafael de Cózar, que ayer se reunieron en torno a un mesa y una botella de manzanilla Tío Pepe, para trinchar los puntos en común entre literatura y cine.
–Rafael de Cózar: Odio eso de que vi la película y no se parece a la novela. Es que no deben parecerse. Cuando la cinta es fiel a la novela es porque es una mala película.
–Pérez Reverte: El novelista debe quedarse lo más lejos posible de la cinta, porque puede ser perjudicial. Todavía no he ido ni una sola vez al rodaje (dice en referencia al proyecto que guía Díaz-Yanes y que estos días se ha filmado en Sevilla y Santiponce).
–R. C.: Además se va a llevar también al cine tu obra La mula. ¿Os preocupa que no se refleje el trasfondo creado por vosotros en la gran pantalla?
–Eslava Galán: Nadie pide que toda la novela esté contenida en la película, sólo que conserve la esencia. Yo estoy colaborando en el guión. Ha habido muchos directores que han dejado el proyecto porque no se atreven con la política.
–R. C.: ¡Pero es que tus novelas no le van a gustar a nadie! (bromea en referencia a la última obra de Galán sobre la Guerre Civil).
–P. R.: La pena es que todos los libros que se han llevado al cine sobre la Guerra Civil son pelis maniqueas, de buenos o malos.
–E. G.: Cuando hacemos novelas, si no queremos ser angloaburridos, tenemos que tener en cuenta la afición cinematográfica del público. El lector moderno, que nos soporta y nos financia, tiene un lenguaje distinto.
–R. C.: Y tú, Javier, cuéntanos de Alatriste.
–P. R.: Yo tenía mucho miedo con el personaje, el capitán está en la mente de muchos lectores y había que tener cuidado. Cuando me propusieron a Viggo Mortensen no me quedó muy claro. Pero cuando le vi los ojos de hijo de puta que poní

domingo, mayo 01, 2005

Fragmento El perfume (Patrick Süskind)

En la época que nos ocupa reinaba en las ciudades un hedor apenas concebible para el hombre moderno. Las calles apestaban a estiércol, los patios interiores apestaban a orina, los huecos de las escaleras apestaban a madera podrida y excrementos de rata; las cocinas, a col podrida y grasa de carnero; los aposentos sin ventilación apestaban a polvo enmohecido; los dormitorios, a sábanas grasientas, a edredones húmedos y al penetrante olor dulzón de los orinales...Apestaban los ríos, apestaban las plazas, apestaban las iglesias y el hedor se respiraba por igual bajo los puentes y en los palacios...Y, como es natural, el hedor alcanzaba las máximas proporciones en París, porque París era la mayor ciudad de Francia. Y dentro de París había un lugar donde el hedor se convertía en infernal, entre la Rue aux Fers y la Rue de la Ferronerie, o sea, en el Cimetière de Innocents. (...)

Escenario de este desenfreno -no podía ser otro- era su imperio interior, donde había enterrado desde su nacimiento los contornos de todos los olores olfateados durante su vida. Para animarse conjuraba primero los más antiguos y remotos: el vaho húmedo y hostil del dormitorio de madame Gaillard; el olor seco y correoso de sus manos; el aliento avinagrado del padre Terrier; el sudor histérico, cálido y maternal del ama Bussier; el hedor a cadáveres del Cirnetiére des Innocents; el tufo de asesina de su madre Y se revolcaba en la repugnancia y el odio y sus cabellos se erizaban de un horror voluptuoso. Muchas veces, cuando este aperitivo de abominaciones no le bastaba para empezar, daba un pequeño paseo olfatorio por la tenería de Grimal y se regalaba con el hedor de las pieles sanguinolentas y de los tintes y abonos o imaginaba el caldo de seiscientos mil parisienses en el sofocante calor de la canícula. Entonces, de repente, este era el sentido del ejercicio, el odio brotaba en él con violencia de orgasmo, estallando como una tormenta contra aquellos olores que habían osado ofender su ilustre nariz. Caía sobre ellos como granizo sobre un campo de trigo los pulverizaba como un furioso huracán y los ahogaba bajo un diluvio purificador de agua destilada. Tan justa era su cólera y tan grande su venganza. Ah, qué momento sublime! Grenouille, el hombrecillo, temblaba de excitación, su cuerpo se tensaba y abombaba en un bienestar voluptuoso, de modo que durante un momento tocaba con la coronilla el techo de la gruta, para luego bajar lentamente hasta yacer liberado y apaciguado en lo más hondo. Era demasiado agradable, este acto violento de exterminación de todos los olores repugnantes, era realmente demasiado agradable, casi su número favorito entre todos los representados en el escenario de su gran teatro interior, porque comunicaba la maravillosa sensación de agotamiento placentero que sigue a todo acto verdaderamente grande y heroico. "

Fragmento Malena es un nombre de tango

Verás, papá, este verano voy a cumplir diecisiete años…– intentaba improvisar, pero él echó una ojeada a su reloj y, como de costumbre, no me dejó terminar.

Uno, si quieres dinero, no hay dinero, no sé en qué coño os lo gastáis. Dos, si te quieres ir en julio a Inglaterra a mejorar tu inglés, me parece muy bien, y a ver si convences a tu hermana para que se vaya contigo, estoy deseando que me dejéis en paz de una vez. Tres, si vas a suspender más de dos asignaturas, este verano te quedas estudiando en Madrid, lo siento. Cuatro, si te quieres sacar el carnet de conducir, te compro un coche en cuanto cumplas dieciocho, con la condición de que, a partir de ahora, seas tú la que pasee a tu madre. Cinco, si te has hecho del Partido Comunista, estás automáticamente desheredada desde este mismo momento. Seis, si lo que quieres es casarte, te lo prohíbo porque eres muy jóven y harías una tontería. Siete, si insistes a pesar de todo, porque estás segura de haber encontrado el amor de tu vida y si no te dejo casarte te suicidarás, primero me negaré aunque posiblemente, dentro de un año, o a lo mejor hasta dos, termine apoyándote sólo para perderte de vista. Ocho, si has tenido la sensatez, que lo dudo, de buscarte un novio que te convenga aquí en Madrid, puede subir a casa cuando quiera, preferiblemente en mis ausencias. Nueve, si lo que pretendes es llegar más tarde por las noches, no te dejo, las once y media ya están bien para dos micos como vosotras. Y diez, si quieres tomar la píldora, me parece cojonudo, pero que no se entere tu madre.

Fragmento Ensayo sobre la ceguera

De la puerta del ala derecha empezaron a llegar voces anunciando que ya no quedaba sitio, que todas las salas estaban llenas, hubo incluso ciegos que fueron empujados de nuevo hacia el zaguán, exactamente en el momento en que, deshecho el tapón humano que hasta entonces atrancaba la entrada principal, los ciegos que todavía estaban fuera, que eran muchos, empezaban a avanzar acogiéndose al techo bajo el cual, a salvo de las amenazas de los soldados, irían a vivir. El resultado de estos dos desplazamientos, prácticamente simultáneos, fue que se trabó de nuevo la pelea a la entrada del ala izquierda, otra vez golpes, de nuevo gritos, y, como si esto fuese poco, unos cuantos ciegos despistados, que habían encontrado y forzado la puerta del zaguán que daba acceso directo al cercado interior, empezaron a gritar que allí había muertos. Imagínese el pavor. Retrocedieron éstos como pudieron, Ahí hay muertos, hay muertos, repetían, como si los llamados a morir de inmediato fuesen ellos, en un segundo el zaguán volvió a ser un remolino furioso como en los peores momentos, después la masa humana se fue desviando en un impulso súbito y desesperado hacia el ala izquierda, llevándose todo por delante, rota ya la línea de defensa de los contagiados, muchos que ya habían dejado de serlo, otros que, corriendo como locos, intentaban escapar de la negra fatalidad.

Corrían en vano. Uno tras otro se fueron todos quedando ciegos, con los ojos de repente ahogados en la hedionda marea blanca que inundaba los corredores, las salas, el espacio entero. Fuera, en el zaguán, en el cercado, se arrastraban los ciegos desamparados, doloridos por los golpes unos, pisoteados otros, eran sobre todo los ancianos, las mujeres y los niños de siempre, seres en general aún o ya con pocas defensas, milagro que no resultaran de este trance muchos más muertos por enterrar. "

El amorn en los tiempos de cólera (Fragmento)

" Terminaron por conocerse tanto, que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido, y se sentían incómodos por la frecuencia con la que se adivinaban el pensamiento sin proponérselo, o por el accidente ridículo de que el uno se anticipara en público a lo que el otro iba a decir. Habían sorteado juntos las incomprensiones cotidianas, los odios instantáneos, las porquerías reciprocas y los fabulosos relámpagos de gloria de la complicidad conyugal. Fue la época en que se amaron mejor, sin prisa y sin excesos, y ambos fueron mas conscientes y agradecidos de sus victorias inverosímiles contra la adversidad. La vida había de depararles todavía otras pruebas mortales, por supuesto, pero ya no importaba: estaban en la otra orilla. "

Cuando Alberto vuelve a clase

Me había pasado cerca de un mes sin ir a clases de informática, ahora ya tenía excusa para volver. En los intercambios hablaría con Isabel y poquito a poco prepararía la cita de la semana que viene. Tendríamos algo de que hablar, no iría tan en frío y quizás, por qué no, acabara saliéndome con la mía. La pega de volver a clase es que tendría que sentarme junto a Cristina. No sabía más de ella desde que pasó lo de la caravana, y aunque a veces me lo planteé, no llegué a llamarla para pedirla perdón e interesarme por ella. Creía que lo que le atraía de mi era sólo sexual, que no podía hacerle tanto daño. Cuando me miraba sólo veía desinhibición, rabia, sadomasoquismo. Una Ménades a punto de estallar, apunto de matar de un orgasmo a cualquier guerrero que se atreviera a penetrar en su profundo bosque, allá donde solían jugar el viento y la luna. Y aunque ya había encaminado lo mío con Isabel, Cristina tenía algo que despertaba mi apetito sexual, algo que si no ponía remedio acabaría costándome caro. Lo sabía, sabía que iba a ser una tentación sentarme junto a ella, mirarle a los ojos y sentir de nuevo su olor almizclado, de nenúfares y albaricoques.

Me demostraría a mí mismo que mi polla no podía con mi cabeza, así que fui a clase. Hola Cris, ¿como estás? Creo que te debo una disculpa, lo sé, sé que soy un cerdo y que no merezco que me hables, pero me gustaría resolver esto, y aunque cueste, quizás lleguemos a ser amigos con el tiempo, sólo con el tiempo. El tiempo es como el viento, con su paso es capaz de erosionar la montañas más alta que podamos imaginar, ofreciéndonos la hermosa vista de lo que se esconde tras ellas, es cuestión de tiempo, sí, de tiempo, creo.

Libertad, Primavera con una esquina rota, Mario Benedetti

Libertad es una palabra enorme. Por ejemplo, cuando terminan las clases, se dice que una está en libertad. Mientras dura la libertad, una pasea, una juega, una no tiene por qué estudiar. Se dice que un país es libre cuando una mujer cualquiera o un hombre cualquiera hace lo que se le antoja. Pero hasta los países libres tienen cosas muy prohibidas. Por ejemplo matar. Eso sí, se pueden matar mosquitos y cucarachas, y también vacas para hacer churrascos. Por ejemplo está prohibido robar, aunque no es grave que una se quede con algún vuelto cuando Graciela, que es mi mami, me encarga alguna compra. Por ejemplo está prohibido llegar tarde a la escuela, aunque en ese caso hay que hacer una cartilla mejor dicho la tiene que hacer Graciela, justificando por qué. Así dice la maestra; justificado.
Libertad quiere decir muchas cosas. Por ejemplo, si una no está presa, se dice que está en libertad. Pero mi papá está preso y sin embrago está en Libertad, porque así se llama la cárcel donde está hace ya muchos años. A eso el tío Rolando lo llama qué sarcasmo. Un día le conté a mi amiga Angélica que la cárcel en que está mi papi se llama Libertad y que el tío Rolando había dicho que era un sarcasmo y a mi amiga Angélica le gustó tanto la palabra que cuando su padrino le regaló un perrito le puso de nombre Sarcasmo. Mi papá es un preso, pero no porque haya matado o robado o llegado tarde a la escuela. Graciela dice que papá está en libertad, o sea está preso, por sus ideas. Parece que mi papá era famoso por sus ideas. Yo también a veces tengo ideas, pero todavía no soy famosa. Por eso no estoy en Libertad, o sea que no estoy presa. Si yo estuviera presa, me gustaría que dos de mis muñecas, la Toti y la Mónica, fueran también presas políticas. Porque a mi me gusta dormirme abrazada por lo menos a la Toti. A la Mónica no tanto, porque es muy gruñona. Yo nunca le pego, sobre todo para darle ese buen ejemplo a Graciela.

Ella me ha pegado pocas veces, pero cuando lo hace yo quisiera tener muchísima libertad. Cuando me pega o me rezonga yo le digo Ella, porque a ella no le gusta que la llame así. Es claro que tengo que estar muy alunada para llamarle Ella. Si por ejemplo viene mi abuelo y me pregunta dónde está tu madre, y yo le contesto Ella está en la cocina, ya todo el mundo sabe que estoy alunada, porque si no estoy alunada digo solamente Graciela está en la cocina. Mi abuelo siempre dice que yo salí la más alunada de la familia y eso a mí me deja muy contenta. A Graciela tampoco le gusta demasiado que yo la llame Graciela, pero yo la llamo así porque es un nombre lindo. Sólo cuando la quiero muchísimo, cuando la adoro y la beso y la estrujo y ella me dice ay chiquilina no me estrjes así, entonces sí la llamo mamá o mami, y Graciela se conmueve y se pone muy tiernita y me acaricia el pelo, y eso no sería así ni sería bueno si yo le dijera mamá o mami por cualquier pavada.
O sea que la libertad es una palabra enorme. Graciela dice que ser un preso político como mi papá no es ninguna vergüenza. Que casi es un orgullo. ¿Por qué casi? Es orgullo o es vergüenza. ¿Le gustaría que yo dijera que es casi vergüenza? Yo estoy orgullosa, no casi orgullosa, de mi papá, porque tuvo muchísimas ideas, tantas y tantísimas que lo metieron preso por ellas. Yo creo que ahora mi papá seguirá teniendo ideas, tremendas ideas, pero es casi seguro que no se las dice a nadie, porque si las dice, cuando salga de Libertad para vivir en libertad, lo pueden meter otra vez en Libertad. ¿Ven como es enorme?

Diario sevilla con la feria del libro

Atildada imagen de Tom Wolfe, viejo pope del 'nuevo periodismo'.Mr. Wolfe se hace mayor Tom Wolfe empezó de chico terrible del nuevo periodismo, allá por los 60, y luego se pasó a la crítica de la alta burguesía, al escarnio y vilipendio de la fauna pudiente del Medio Este, como hace en su famosa La hoguera de las vanidades. Ahora, con Soy Charlotte Simmons, se mete en el ambiente de ...Ampliar Noticia

"El trabajo de espía es como el de periodista pero con más 'glamour" Juan José Téllez recoge las principales tramas de espionaje en Gibraltar en una colección de los Lara a la que también se suma Cobos Wilkins sevilla. El trasunto de los espías en Gibraltar durante la Guerra Civil española y la II Guerra Mundial y la Huelva británica del siglo XIX son los dos periodos que completan la colección Ciudades Andaluces en la Historia, de la Fundación José Manuel Lara, etapas que quedan inmortalizadas negro ...Ampliar Noticia

Rafael Martos, más conocido como Raphael, ayer en Sevilla. 'Quiero vivir', sincera y emotiva confesión de Rafael Martos Raphael firmó ejemplares de su nuevo libro, en el que habla de su experiencia tras sufrir un trasplante de hígado, y volvió a demostrar su inalterable capacidad de convocatoria sevilla. Con gran afluencia de público congregado en la carpa de presentaciones de la Feria del Libro compareció ayer Raphael muy puntual, a las once de la mañana, para dar a conocer en Sevilla su último libro, Quiero Vivir. Publicada por la editorial Temas de Hoy, y con la colaboración del ...Ampliar Noticia

El autor sevillano Isaac Rosa firmó ayer libros junto Andrés Trapiello.'El vano ayer', una visión inconformista de la Guerra Civil El ganador del Premio Andaluz de la Crítica acudió ayer a la Feria del Libro para presentar una novela ecuánime sobre el franquismo y su proyección vigente sevilla. Con treinta años recién cumplidos, el sevillano Isaac Rosa presume de la vitola de alzarse con el Premio Andaluz de la Crítica y el del Ojo Crítico. La novela que ha hecho que todas las miradas se concentren en este joven autor es El vano ayer (Seix Barral), una aproximación al franquismo ...Ampliar Noticia

Homenaje a José Luis Núñez, el poeta olvidado de la transición sevilla. Los escritores Rafael de Cózar, Emilio Durán y José Cenizo se reunieron ayer en la Feria del Libro de Sevilla para recordar y revitalizar la figura del poeta sevillano José Luis Núñez, al que todos coincidieron en calificar como "uno de los mejores poetas sevillanos de la época de la ...Ampliar Noticia

Cuando éramos pobres A mediados de los 50, con el hambre todavía abultándonos el esqueleto, surgió una generación de humoristas que venían a cuestionar los nuevos usos y costumbres de la España triunfal, pero no desde el humor político, sino desde el propio costumbrismo, desde el absurdo y la parodia inocente de los ...Ampliar Noticia

Reverte, Eslava Galán y Cózar diseccionan a Alatriste . El incomparable trío de amigos, escritores y compañeros de batalla Arturo Pérez Reverte, Juan Eslava Galán y Rafael de Cózar mantendrá hoy un encuentro a propósito de las aventuras del valeroso capitán Alatriste en la carpa Miguel de Cervantes de la Feria del Libro de Sevilla (a partir de ...Ampliar Noticia

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Martaita


Los cajones vacíos delataron
que te fuiste de madrugada
y las sábanas blancas se enfrentaron
al vació que dejó
la silueta de tu cuerpo
sobre mi cama.

El aroma a naranja y jazmín
por primera vez se ausentaba
y el aurora de la mañana
como lágrimas al alba
que brotaban de madrugada.

Cuando abrías los ojos
y despertabas
se amanecía con tu mirada,
como si empezara la primavera,
como si los jazmines te esperaran,
como si los riachuelos renacieran
y el sol saliera de tu almohada.